Las Food Trucks que vienen de Estados Unidos

Aunque parezca que es una cosa nueva el tema de los carritos de comida que deambulan por la calle o se asientan en lugares preelegidos, la verdad no es así ¡Ni mucho menos! Podemos hablar que la comida rápida viene asociada al nacimiento de las grandes ciudades del mundo. Japón con los carritos que ofrecían su comida, posiblemente, la más conocida y apreciada, el sushi, y los neorquinos, que también presentaban los panes ilustrados con alguna vianda y hortalizas crudas, ya era habitual desde finales del siglo XVII esta cultura de la alimentación.

En Estados Unidos, los comedores móviles y la comida callejera han formado parte de los hábitos de los norteamericanos desde el año 1691 cuando surgió el considerado primer camión de comida en las calles de ciudades de la costa Este, dejando más tarde paso al mundo de la comida servida en la calle. Este negocio de restaurantes móviles en el país americano nació como necesidad de suministrar la comida a los obreros que estaban rehaciendo la ciudad después de la Segunda Guerra Mundial. Los latinos eran los que manejaban las Food Trucks y la comida era eminentemente latinoamericana.

El sentido originario por las cuales fueron establecidas han cambiado mucho en el mundo. Como simple ejemplo, basta decir que para adquirir, en la actualidad, una Food Truck, es necearia una mínima experiencia en el sector de la hostelería, además de estar asesorado por expertos sobre licencias y permisos legales necesarios y, por encima de todo, disponer de un local que sirva como centro de logística del negocio. Es, también, muy importante saber definir la oferta gastronómica que mejor puede encajar con el lugar. Las salchichas y hamburguesas, siempre acostumbran a tener éxito, pero están demasiado “vistas” y no llegan a sorprender a los clientes.

La fiebre de las Food Trucks, en los últimos años, crece de una manera muy rápida. A pesar de que no existe un censo oficial de los vehículos existentes en España, se calcula que habrá entre 80 y 90 de ellas, prácticamente todos funcionando a pleno rendimiento. Los pocos talleres especializados en convertir vehículos convencionales en Foof Trucks no dan abasto, debido a que se trata de un trabajo muy personalizado y artesanal. El precio medio de una furgoneta dispuesta para este servicio está en unos 25.000 euros. Montar un restaurante sobre ruedas en un autobús, vagón de tren o container puede suponer un coste de unos 50.000 euros.

Del furor que está causando esta manera de servir la gastronomía, surgió que el año pasado se llevó a cabo del 24 al 27 de marzo en Gijón, el I Campeonato de España de Food Trucks – Premios Amstel Oro, al que participaron 33 Food Trucks y unos 100.000 visitantes.

Enric Ribera Gabandé

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