La sal llegó a ser motivo de guerras

La sal que hoy la menospreciamos, que no le llegamos a dar valor, tanto culinario como económico (por su bajo precio en el mercado), y que muchas veces es la causa de distintos problemas de salud, en la antigüedad llegó a marcar la historia en diferentes ocasiones, desarrollando las economías, siendo objeto de impuestos, monopolios y guerras, convirtiéndose en un tipo de moneda de pago.

Algunas palabras en la etimología proporcionan ejemplos evidentes de la vital importancia que tuvo la sal en la antigüedad. Saben, por ejemplo, que el termino castellano de salario es derivado del latín “salarium”, que a su vez proviene de sal y tiene origen en la cantidad de este mineral que se daba a un trabajador, especialmente a los legionarios romanos para poder conservar sus alimentos; el “salarium argentum”.

La sal llegó a ser tan importante que hasta algunos gobiernos de Europa lo convirtieron en monopolio estatal. También con ella cobraban impuestos. En Francia, en el siglo XIX, se dio un ejemplo elocuente de la aplicación de impuesto al consumo y a la comercialización de la sal con la “gabelle”, que al tratarse de un alimento de primera necesidad este impuesto era muy impopular. Una de las medidas que se tomaron durante la Revolución francesa fue abolirlo.

Se sabe que los Mayas en América la empleaban como moneda. Durante la conquista americana, los lugares de producción de sal se convirtieron en uno de los objetivos primordiales a dominar. La actividad pesquera hizo que la demanda de sal fuera en aumento en América y con ello que tuviera que ser necesario buscar nuevos mercados para la ampliación del comercio del pescado en salazón.

China fue una de las primeras culturas en las que está documentado el uso y extracción de la sal desde el siglo XXVII a.C. En Europa, durante el Imperio romano, se establecieron diferentes rutas específicas para facilitar el comercio de esta entre diversas regiones. En Roma, por ejemplo, había una ruta destinada a su transporte conocida como Vía Salaria. Alemania tenía la Alta Salzstrasse, y Francia, la Route du Sel.

En la actualidad, que tanto se pone en duda su ingesta, mucha gente se pregunta, ¿es bueno el consumo de sal en la dieta alimenticia? Sí. Es bueno y necesario. Pero, con mucho cuidado, más cuando se trata de tomarla las personas de avanzada edad. En 1994 el Committee on Medical Aspects of Food and Nutrition Policy (Comité para la Vigilancia de Aspectos Nutricionales de los Alimentos) recomendaba el consumo de sal en la alimentación en seis gramos por persona al día.

No obstante, los estudiosos de la temática dicen que la sal es, posiblemente, el ingrediente más antiguo llevado a la boca por el ser humano. ¡Por algo será! No les parece.

Enric Ribera Gabandé

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