La confesión más dura de Jordi Cruz ante Risto: «Tengo la misma enfermedad que tenía mi padre: no saber sentir»

El juez de ‘Masterchef’ visita este domingo el ‘Chester’ del presentador en Cuatro

El cocinero aclarará una vez más su polémica con los becarios: «Fue todo mentira»

Risto y Jordi. Jordi y Risto. Dos fuertes personalidades convergen este domingo, 10 de diciembre, en Chester. Los dos generan pasiones y odios a partes iguales. Hablan claro, directo y sin tapujos. Enemigos de las falsas polémicas, no rehúyen la controversia sino que la confrontan sin medias tintas. Y junto a todo ello, les unen muchos más puntos en común de los que a priori parecen separarles.

Los sueños alcanzados, las aspiraciones de futuro y las metas que nunca se cruzarán serán los denominadores comunes que acerquen a los dos enfants terribles de la televisión en Chester dreams, nueva entrega del espacio presentado por Risto Mejide que, además, contará con el testimonio de la mejor alpinista de nuestro país, Edurne Pasaban, cuyo relato de supervivencia y superación dejará sin palabras a Risto.

Jordi Cruz se sienta en Chester después de recibir su tercera estrella Michelin. El chef español está atravesando una exitosa etapa profesional, no exenta también de sonadas polémicas. Frente a Risto Mejide, Jordi mostrará la cara y la cruz de su personaje mediático: por un lado ese aspecto duro que ofrece como jurado en un conocido talent show de cocina y por otro un joven hecho así mismo al que le ha costado lidiar con emociones complicadas que está aprendiendo a gestionar a nivel personal y profesional.

«De niño me sentía muy chiquitito. Buscaba cariño desesperadamente, buscaba tener amigos, sentirme más integrado. Era malo en los estudios y vi que tenía una puertecita que se me da bien, la cocina», admite Jordi, a quien no le duelen prendas en reconocer que su madre es el mejor ingrediente que tiene en su vida. «Mi madre es un referente. Ha regalado su vida entera a la familia», explica Jordi, mientras admite que ha llegado el momento de reconocerle tanto esfuerzo. «Durante estos cinco últimos años la he tenido abandonada y eso no está bien. Me repito mucho eso: ‘Acuérdate idiota’, me digo, ‘que un día no va a estar y te vas a arrepentir».

¿Y su padre? ¿En qué lugar queda el padre de Jordi Cruz? Pues como pasa en muchos casos, en un lugar más distante. «Tengo la misma enfermedad que tenía mi padre, no saber sentir. Nunca me dijo te quiero. Ni yo a él. El día que murió, con un Alzheimer terrible, en la última guardia que yo hice, miré a esos ojos en los que no había nada y fue cuando le pude decir ‘te quiero’. Murió a las dos horas. Mi padre me quería un montón, pero no tenía esa habilidad de ser cariñoso. Y seguro que por dentro era el tío más cariñoso del mundo. Lo sé porque me pasa lo mismo, me cuesta mucho expresarme. Cuando la gente me conoce un poco, lo primero que me dicen es: ¡Ah, pues no eres tan imbécil».

Además de su presencia televisiva, Jordi Cruz se ha visto envuelto en una gran polémica mediática a raíz de la supuesta explotación de becarios en su restaurante. «¡Aquello fue todo una mentira! Mi frase fue: ‘Creo que es un privilegio formarte al lado de Joan Roca’; y se transformó en: ‘Es un privilegio trabajar gratis’ (…) Yo no tengo becarios. Tengo chicos que hacen prácticas obligatorias».

Conocer a la alpinista española Edurne Pasaban es adentrarse en una vida llena de retos, miedos, logros y ejemplos de superación. De niña, Edurne, que significa Nieves en euskera, nunca soñó con ser alpinista: «Mi primer curso de escalada lo hice a los 14 años y porque me gustaba el monitor», afirma esta escaladora. Fue la montaña la que le atrapó.

Allí se enamoró, conoció grandes amigos, vio de cara la muerte y también recuperó las ganas de vivir. «Es difícil explicar por qué vamos y nos jugamos tanto la vida, pero es tanto lo que engloba la montaña, tanta emoción… y eso que soy una mujer muy miedosa. Mi madre dice que le cambiaron a la hija, que no sabe de dónde saco valor», bromea Edurne. ¿Y el miedo en qué lugar queda? ¿Se pierde el miedo cuando se está tan cerca del cielo? «No soy una mujer creyente, pero cuando estoy por ahí arriba sí que pido ayuda a alguien, a mis amigos que he perdido ahí. Siempre pienso que tengo un ángel de la guarda de alguno de ellos».

Sin embargo no fue la montaña la que puso a Edurne al borde de la muerte, sino su propia vida. Su ochomil más difícil fue superar una depresión que nunca ocultó y varios intentos de suicidio. «Empecé a decaer, a perder la motivación. Caí enferma. 2006 fue complicado, de 12 meses estuve cuatro ingresada en un hospital. He visto la muerte más cerca en la vida real que en la montaña. Esa depresión me llevó a intentar quitarme la vida un par de veces. Cuando tu ansiedad, cuando tu dolor es tan grande, no te planteas todo esto, solo ves lo malo».

Y de repente, la vida cambia. «Cambia porque uno elige que cambie», matiza. «Me he vuelto más sensible en muchas cosas con un niño pequeño. Cambias el chip».

Uno de esos cambios que imagina Edurne es reencontrarse en plató de Chester con Juanito Oiarzabal, con quien tuvo una agria disputa pública. Los dos, grandes alpinistas, sellarán años de distanciamiento con una reconciliación y promesas de retomar su vieja amistad.

Ecoteuve.es

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