Francia demuestra al mundo que su cocina sigue viva

François  Hollande se lo ha tomado como una cuestión de Estado el tema. Mucho se ha hablado en los últimos tiempos para que al final la gastronomía, la restauración y el sector de los grandes chefs franceses haya sido cogido por donde duele, situándolo el tema en un punto candente del pabellón político-administrativo. En este periodo, se ha hablado de la importancia y relevancia que ha tomado España en este sector, con la consabida competencia  asociada  a una depresión que aparentemente ha vivido Francia en esta materia que siempre ha comando a nivel mundial, especialmente, en esta época contemporánea.

El gran “capitán” del arte culinario galo, Alain Ducasse, ha sido llamado a filas por el presidente francés para intentar poner un poco de orden y recuperar, al mismo tiempo, cierto prestigio perdido en los últimos años. Ducasse, arropado de un equipo de famosos chefs franceses de gran reputación, como Gerald Passedat, Alain Dutournier, Marc Haerbelin y Fumiko Kono, ha movido el cielo y la tierra para que 160 países y 1.500 restaurantes se unieran en una celebración de la tradicional gastronomía francesa, orquestada por el Ejecutivo de François Hollande.

A lo largo de una cena de gala celebrada (el 19 de marzo) con este motivo en el Palacio de Versalles, el ministro francés de exteriores, Laurent Fabius, paseaba de mesa en mesa cerciorándose de que los invitados al acto no les faltara de nada. “Pocos países disponen de productos tan variados y de tanta calidad. Pocos países poseen una tradición culinaria regional de esta envergadura. Existen mil formas de saborear Francia y su creatividad”, aseveró el ministro, delante de los 650 invitados.

El objetivo del Gobierno de Hollande y del chef más internacional de Francia, regente de 24 restaurantes que acumulan 19 estrellas en la prestigiosa guía Michelin, ha sido demostrar que la cocina de Francia no está en decadencia alguna, a pesar de algunos reproches de cierto sector conservador. Al respecto, Ducasse argumenta que “no sé quién se atreve a afirmar eso, pero me gustaría invitarle a un restaurante francés para que de opinión ¿Quién quiere una cocina experimental o mutante? Los clientes no son cobayas de laboratorio y la cocina no es un organismo genéticamente modificado”, asegura éste.

A esta magna demostración de la fuerza que aún ostenta hoy en día Francia entre fogones y perolas, se han sumado 195 importantes restaurantes latinoamericanos, de los cuales 34 han sido españoles y 18 portugueses.

Enric Ribera Gabandé

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