Esto dicen los laboralistas sobre los ‘becarios Michelin’: “Tenerlos trabajando es ilegal”

Abogados, sindicatos y asesores de temas laborales coinciden en que los ‘stagiers’ no pueden nunca sustituir a trabajadores en plantilla. Tampoco el convenio los contempla

Que se utilicen ‘becarios’ para sustituir a trabajadores no es algo que pille de sorpresa a los expertos consultados. Aunque señalan que era una situación hasta ahora apenas denunciada en la restauración, no encuentran demasiadas diferencias con lo que ocurre en otros sectores.

“Por lo que el propio Jordi Cruz comenta, todo hace pensar que está empleando a becarios cuando esa actividad deberían realizarla trabajadores por cuenta ajena mediante contrato formativo”, señala Fabián Valero, abogado especializado en laboral y socio director de Zeres Abogados. Se refiere a algo que esta semana han admitido abiertamente varios cocineros de prestigio: que una parte importante de su plantilla, en ocasiones entre el 50% y el 80%, está formada por ‘stagiers’ porque, de lo contrario, se encarecería el cubierto y/o sus negocios no serían rentables.

Valero remite a la jurisprudencia fijada por el Tribunal Supremo al respecto: sentencias que señalan que en ningún caso un becario puede sustituir a un puesto laboral. “La clave para distinguir entre beca y contrato de trabajo es que la finalidad perseguida en la concesión de becas no estriba en beneficiarse de la actividad del becario, sino en la ayuda que se presta en su formación”, dice una resolución de 2008 en la que el tribunal se basó en situaciones anteriores para dar la razón a un becario a cargo del “mantenimiento de informática” en la UNED de Albacete. La sentencia subrayaba que la finalidad de la beca no es la de “apropiarse de los resultados o frutos de su esfuerzo o estudio, obteniendo de ellos una utilidad en beneficio propio”.

El máximo organismo judicial en España señala que las “labores encomendadas al becario deben estar en consonancia con la finalidad de la beca y, si no es así, y las tareas que se le ordena realizar integran los cometidos propios de una categoría profesional, la relación entre las partes será laboral”. Estos motivos fundamentaron otras dos sentencias recientes (2013) del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, que consideró “un fraude de ley en la contratación” el uso de becarios sin remuneración. Fabián Valero cree que estas prácticas no sólo precarizan el empleo, sino que también constituyen una competencia desleal con el resto de empresas y profesionales que actúan conforme a la legalidad.

No se incluyen en los convenios

Los sindicatos insisten en que la legislación es clara al respecto. Antonio Ruda, coordinador estatal de Hostelería de Comisiones Obreras, afirma que en el sector no hay ningún convenio que contemple la contratación de becarios (‘stagiers’ en el caso de los restaurantes), por lo que, de entrada, se sitúan fuera de la normativa. “Existen tres categorías regladas para las personas que están aprendiendo, tres tipos de contrato acordados con las patronales y los tres están remunerados: el de formación, el de prácticas y el de aprendizaje. En el sector hay mucho fraude, falsos autónomos, falsos aprendices, pero esto de no pagar a cambio de tener el honor de trabajar para un cocinero famoso sólo pasa en los grandes restaurantes”.

Fuera de las tres categorías contempladas en los convenios, la legislación circunscribe el aprendizaje a las escuelas de formación con las que algunos de estos restaurantes de renombre llegan a acuerdos. “Lo que nos cuesta entender es que alguien esté aprovechando las estrellas Michelin o su prestigio para abaratar una parte de la elaboración del producto. Esto es una barbaridad. Si lo que quieren es ofrecer un máster a los estudiantes, que lo hagan, pero que no metan a gente a trabajar gratis a cambio de codearse con una estrella mediática”. añade.

Desde el mundo de la asesoría laboral a empresas tampoco se encuentra justificación a estas situaciones. “Tener un becario puede suponer un apoyo a la plantilla a un coste más reducido, pero esto no quiere decir que puedan abusar”, explica Sergio Pérez, asesor de empresas. “Pagar o no depende del convenio con la escuela o universidad, que suelen dejarlo a elección de la empresa, por lo que no estarían cometiendo ninguna ilegalidad si no lo hacen, pero sí si les tienen como un trabajador. Y en ningún caso está justificado que lo hagan por razones de rentabilidad, en ese caso que reestructuren su plantilla, como cualquier empresa”.

En UGT coinciden con esta postura y defienden que todo lo relacionado con los becarios tiene que leerse en dos claves jurídicas. En primer lugar, nunca pueden ocupar plazas “estructurales” para el funcionamiento de una empresa. “Es decir, el negocio en ningún caso puede depender de los becarios, como parece que ocurre en esas cocinas”. Según los testimonios recogidos por El Confidencial, en algunas cocinas el porcentaje de ‘stagiers’ alcanza la mitad de la plantilla, como es el caso de Abac, el resturante de Jordi Cruz, o el Celler de Can Roca.

En segundo lugar, comentan desde el sindicato, tiene que estar claramente delimitado el aspecto formativo en el contrato. “En una beca se debería ir a aprender, con un tutor que te lleva de la mano. Lo formativo es lo esencial pero la realidad es que hay grandes abusos en sectores concretos con los que la manga es anchísima. Curiosamente, la hostelería no es uno de estos sectores con esta excepción de la alta cocina”, aclaran.

Difícil hacer inspecciones

Bernardo García, abogado de UGT, insiste en que el contrato en prácticas, que está remunerado, existe precisamente para eso, para “contratar a una persona que no ha acabado de formarse y por eso se justifica que no tenga el mismo salario que el resto. Pero siempre partiendo de que es un trabajo productivo que hay que retribuir”.

Si el papel de los ‘stagiers’ es tan dudoso desde el punto de vista legal, ¿por qué no sancionan de las autoridades? Iago Negueruela, inspector de Trabajo y consejero de Empleo de Baleares (PSOE) dice que “es un tema complicado” porque “cuando alguien está estudiando en una escuela de hostelería hay margen”. Un margen que termina cuando acaba el periodo en la escuela y empiezan “las prácticas no profesionales en la frontera del encubrimiento de la relación laboral”.

Negueruela, que se ha destacado por combatir la precariedad laboral, pone el ejemplo de los hoteles de Baleares, donde “hace unos años se generalizó el contratar becarios por cantidades muy pequeñas y una habitación que venían de escuelas de hostelería de otros países”. Se solucionó con actas de infracción importantes y “al final con las organizaciones empresariales se erradicó”. Hubo inspecciones fuertes en hoteles donde “becarios hacían un trabajo y tenían todas las presunciones de laboralidad: el tutor no estaba o tenía demasiados becarios a su cargo, nadie les controla, tienen un horario, entran en una rueda de turnos… Se entendía que había una falta de alta en el régimen general”.

Negueruela opina que “en la situación económica actual hay que ir más a contratos en prácticas que a becarios. Hay figuras laborales que prevén esto: contratos para la formación y en prácticas según estudies o no. Si entras en un centro de trabajo hay que generalizar estos contratos. No serán el mejor de los contratos pero ya son contratos laborales. Además da seguridad al empresario. Porque si no están y se determina que es una falta de alta en el régimen lleva una sanción enorme”. Sanciones que no han llegado -de momento- a los restaurantes de estrella Michelin.

M.Z.

www.elconfidencial.com/espana/2017-05-03/becarios-laboral-ilegal-michelin-cocina_1376253/

You may also like...

Deja un comentario